La supervisión como un sistema de asesoramiento para los conflictos y las relaciones en el trabajo, es una práctica ya bastante desarrollada en nuestro entorno.

En sesiones de trabajo con la ayuda del supervisor/a las personas pueden aprender a manejarse mejor en sus taras y funciones, a gestionar mejor los conflictos y a aprender a comunicarse, en su caso a protegerse de mecanismos perniciosos, evitar el acoso y recuperar el buen ánimo de trabajo, superar en su caso el burn-out o síndrome del quemado, evitar caer en el cansancio crónico y otras patologías que vamos observando que se dan en los ámbitos laborales. En pocas sesiones individuales (5-8) o en grupo los trabajadores /as recuperan las ganas de ir al trabajo, se sienten mejor, más felices en el trabajo y gestionan mejor las tareas y los conflictos que pueden aparecer en relación con otros trabajadores, los clientes o las propias organizaciones.

Es una práctica que se recomienda sobre todo para profesionales del ámbito social, educativo o sanitario, pero sirve para cualquier ámbito profesional.